Wabi sabi: la perfección reside en la belleza de lo imperfecto

La belleza es una experiencia que sale a tu encuentro en momentos muy sencillos de la vida. Por ejemplo, cuando disfrutas de la magia del amanecer, cuando vives el encuentro inesperado con una persona que te aporta alegría, cuando contemplas un cuadro en una galería de arte o cuando escuchas poesía. La belleza está en la arquitectura de los monumentos de cada lugar y en los paisajes de cada estación.

Para potenciar este encuentro con esta contemplación estética también es interesante alimentar la propia mirada. Y es que, en un tiempo tan marcado por el ritmo de la prisa, la mayor belleza puede pasar desapercibida ante nuestros ojos cuando nos quedamos en la superficie de la primera impresión. La belleza no necesita de la perfección para manifestarse en letras mayúsculas.

A pesar de que algunas publicaciones de Instagram están creando una visión idealizada de la felicidad con constantes sonrisas eternas, y momentos que parecen formar parte de una película, la imperfección está en lo real y forma parte de todo lo que existe. El concepto Wabi sabi pone de manifiesto este principio en el ámbito de la decoración.

Wabi sabi: la perfección reside en la belleza de lo imperfecto

Cada momento es perfecto en sí mismo

Al vestir los detalles de una casa, al concretar los complementos de una estancia y crear el puzzle de esta composición decorativa, la imperfección es un ingrediente valioso por sí mismo. Por ejemplo, un mueble antiguo que heredaste de tu abuela, una cómoda que muestra en su superficie esta huella de los años escritos en la memoria de la madera, suma una historia sentimental a un armario que es perfecto en sí mismo. Una obra que podrás cuidar y mantener con un proceso de restauración.

Este instante de tu vida es perfecto en sí mismo, este presente es completo. Pero para alimentar este encuentro con la alegría, en lugar de reforzar la carencia, es especialmente importante que sintamos este encuentro con la realidad en lugar de compararlo con cómo nos gustaría que fuesen las cosas. La mirada de la idealidad cuando se transforma en una exigencia nos aleja de la gratitud hacia el presente. Por el contrario, la imperfección nos acerca a la esencia de lo real.

Wabi sabi es un concepto japones que pone en valor la sencillez en los objetos o en la decoración. Por ejemplo, la huella de un producto de decoración agrietado. Pero esta idea puede trasladarse a otros muchos ámbitos de la vida. Porque en la existencia cotidiana son muchas las sensaciones que pueden alejarnos de la verdadera plenitud existencial.

Así ocurre, por ejemplo, cuando nos gustaría detener el tiempo para que un segundo feliz fuese eterno. Y, sin embargo, más allá del deseo, observamos cómo las horas avanzan hasta dejar en el pasado aquella escena de la memoria. Ese instante también es perfecto tal y como es, más allá de nuestro propio anhelo por capturarlo para siempre en el corazón.

O, también, cuando sufrimos por una situación en la que depositamos tantas expectativas que, después, la realidad no nos sorprendió de manera positiva. Wabi sabi es una invitación para aprender pero, también, para fluir.

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